Texto presentacion catalogo 2003
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En cada uno de nosotros conviven, por lo menos, dos identidades. La positiva y la perversa. La masculina y la femenina. El blanco y el negro. La pública y la privada. La digna y la miserable. El vino y la gaseosa. En Horacio Elena se arremolinan, además, dos formas de ser y sentirse artista : la del ilustrador infantil y la del pintor adulto.

Todo parece girar sobre esa dualidad. Argentina y Sitges. Horacio ha desarrollado en sus últimos 30 años de existencia dos maneras de « ganarse la vida »-- en su doble expresión :  entiéndase como forma de obtener ingresos y como vía para alcanzar la plenitud interior--.

La Ilustración Infantil. El Horacio Elena que transpira candor infantil y ternura. 20 años de oficio dan fe de sus trabajos. El Horacio Elena, convertido en cronista de un mundo feliz, bonito y sin problemas.

La Pintura. El óleo y la acuarela. El Horacio Elena del trazo atormentado que desde lo más hondo de su estómago escupe el asco que le produce la dictadura, la tortura, el miedo, la intolerancia, la Argentina triste que dejó atrás y cambió por la luz del Sitges mediterráneo, con escala en los colores de Bahía. 

En ese mundo oculto y abandonado en el desván de la memoria, fluyen las imágenes de ayer. Aves de pico rapiñero e invernal, cazadas al vuelo desde su observatorio de Aiguadolç; manos envejecidas, armadas de un índice acusador como el de Miguel Ángel en la Sixtina; formas humanas indefinidas que se retuercen por el dolor que produce la vejación; pies que se balancean desde el patíbulo de la ley del punto final; telas y vendajes que visten desnudeces torturadas…. 

Horacio Elena quiere llenar su vacío vital, y lejos de la Argentina recurre a la pintura como arma cargada de futuro – ¿o era la poesía ?. Fluyen los argumentos de un ayer que no puede ni debe olvidarse. Y no hay mejor terapia que la de afrontar nuestras propias miserias y nuestros miedos ocultos. Así, uno se vacía, se despoja de todo aquello que le es hostil. Y empieza a sentirse más libre y mejor persona
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                                         PEDRO PALACIOS